LA FERIA DE LOS VOTOS

Es época electoral y como siempre se observa el mismo fenómeno a que estamos acostumbrados y que tal vez ya no inmuta a casi nadie, por el contrario eso se considera lo normal y correcto, algunos incluso critican a quienes no incurren en la practicas tradicionales y llegan a destinarles el fracaso rotundo, me refiero a la feria de los votos.
Feria en el sentido más mercantilista del término, como escenario donde confluyen unos oferentes o votantes y unos demandantes mal denominados “políticos” y donde se transa el voto por toda suerte de favores, desde empleos, contratos, pasando por todo tipo de intereses personales y uno que otro de interés general. Una campaña política se convierte en todo un proyecto económico, en un derroche de publicidad y logística con el objetivo de vender una imagen, un mensaje que no dice nada pero que suena bonito, un resumen de las más nobles intenciones, y al final todo sigue igual si no peor.
Pero esa forma de hacer política tiene una lógica y no puede ser otra que una lógica económica, los candidatos lo saben muy bien pero los votantes parecieran ignorarlo. Recordemos entonces esa faceta: Una campaña política no es otra cosa que una inversión y como toda inversión se espera que tenga un periodo de retorno y una rentabilidad, pero no cualquier rentabilidad sino una muy alta, si se tiene en cuenta que el riesgo es muy alto y de todos es sabido que una gran rentabilidad lleva aparejada un gran riesgo. Una empresa tan grande e importante no puede asumirse sin riesgo compartido, así es como se unen varios inversionistas y le apuestan a una determinada campaña, aunque algunos tienen la capacidad económica para asumirlo solos y otros inversionistas le apuestan a varios candidatos para asegurarse.
Ahora bien, si la campaña es una inversión y los candidatos y sus patrocinadores invierten y al final de la contienda hay unos ganadores y muchos perdedores, es pertinente preguntarse como se recupera la inversión y a quienes beneficia. La respuesta es muy sencilla y por todos conocida: el desvío de recursos públicos, la contratación amañada, la “favorcitocracia”, entre otras muchas. Aunque se insiste en criticar esas consecuencias deliberadamente pareciera ignorarse la causa. No puede ser de otra forma, si la inversión es privada, los beneficios de la misma no pueden ser públicos, a no ser que nos topemos con candidatos millonarios de magnánimo espíritu que no jueguen las reglas del capital (conocen alguno?).
Un intento de correctivo, la financiación pública de las campañas ha sido un rotundo fracaso, pues en vez de igualar a los candidatos lo que hace es destinar los impuestos para beneficiar a quienes más se benefician; otro intento, los topes de financiación de las campañas tampoco funciona, o será que todavía hay alguien que crea que esos topes se respetan, acabo de leer que el Consejo Nacional Electoral no ha impuesto una sola sanción por este motivo.
La solución no puede seguir siendo criticar las consecuencias ignorando y perpetuando la causa, “buscando el muerto río arriba” dice el adagio. Mientras continúe la feria de los votos entre inversionistas y necesitados sin que primen otros criterios no esperemos resultados diferentes. Recientemente escuché una frase que podría ser célebre: “Quien invierte mucho dinero en una campaña política es porque se la ha robado” y tiene lógica, pues “a quien mucho le cuesta no lo hace fiesta”.
La verdadera solución es desarrollar una conciencia ciudadana con criterios que respondan al interés general, analizar las calidades del candidato, sus propuestas y prioridades, el grupo que lo rodea, quienes lo financian y en consecuencia a que intereses verdaderamente encarna, porque eso si todos dicen representar al pueblo.
Lo más inteligente por parte del elector es jugar la primera mitad del juego: Reciba todo lo que le den, pero vote a conciencia por quien considere mejor o si no vote en blanco, pero vote, nadie se va a enterar porque el voto es secreto. Así muy probablemente contribuya a la quiebra de estas prácticas y de sus patrocinadores. Ojala este escrito sirva por lo menos para despertar una conciencia y en extremo caso que se vuelva a ganar las elecciones con ideas y no con dinero. Casos se han visto!
Tunja, julio 16 de 2007.
Imágen: “El mago (Foto 53)“Publicada por Inti en Flickr bajo licencia CC Attribution-NonCommercial-ShareAlike 2.0.

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